miércoles, 26 de mayo de 2021

PRODIGIOS DEL AÑO 194 a. C. SEGÚN TITO LIVIO.

“Fue aquél un año de lluvias torrenciales, y el Tíber inundó la zona baja de la ciudad, derrumbándose incluso algunos edificios en el entorno de la puerta Flumentana. La puerta Celimontana fue alcanzada por un rayo, al igual que varios puntos de la muralla contigua a ella. Hubo lluvia de piedras tanto en Aricia como en Lanuvio y en el Aventino. Y de Capua llegaron noticias de que había ido volando hasta el foro un enorme enjambre de avispas, yendo a posarse en el templo de Marte, y que habían sido recogidas cuidadosamente y quemadas. Con motivo de estos portentos se pidió a los decénviros que consultaran los Libros: se celebraron nueve días de sacrificios, se decretó una rogativa y se purificó la ciudad”. (HISTORIA DE ROMA, XXXV, 9, 2-5)

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FENÓMENOS SOBRENATURALES EN LA ANTIGUA ROMA.

En la religión de la Antigua Roma los fenómenos sobrenaturales, los prodigios, tenían una especial importancia como anunciadores de buenos o malos presagios, de ahí que los antiguos historiadores recogieran estos prodigios. Según la forma de ver el mundo de los antiguos romanos, los dioses manifestaban su acuerdo o desacuerdo sin ser consultados mediante fenómenos maravillosos o milagrosos que debían ser interpretados y expiados. 

Estos fenómenos podríamos clasificarlos en varias categorías. Están los atmosféricos, los celestes, los tectónicos, los nacimientos prodigiosos o teratológicos y otros que solo podemos calificar de 'extraños' por su inverosimilitud. 

Hoy día la mayoría de los fenómenos atmosféricos se pueden explicar desde la ciencia, aún así citaremos algunos. Son varias las noticias sobre rayos que alcanzaban tal o cual templo. Tito Livio menciona llamas en el cielo. También este autor cuenta como en territorio falisco se vio como el cielo se rajó y apareció una gran grieta. Quizás se trate de la 'chasma', la aurora boreal descrita por Plinio el Viejo. Esto mismo podría ser el 'fuego celeste' que menciona Tácito en sus Anales. 

También son abundantes los eventos celestes, como los siguientes: Dión Casio en su Historia Romana nos dice como el cielo pareció inflamarse en muchos lugares, como se vieron varios cometas o como en diferentes lugares de Italia se vieron tres lunas. Este último prodigio se interpretó como una señal de que los cónsules habían sido elegidos de forma ilegal. Plinio el Viejo habla de 'vigas celestes', quizás cometas o meteoros. Otros autores latinos se refieren a los meteoros como 'dragones en llamas'. 

En cuanto a los terremotos, también son frecuentes sus referencias entre los historiadores antiguos. Tito Livio cuenta como en el años 193 a. C. los temblores fueron tan frecuentes que la gente llegó a cansarse de tantos días de expiación. Julio Obsecuente, que recoge en su Libro de los Prodigios este tipo de eventos que aparecían en la obra, mayormente perdida, de Tito Livio, cuenta como durante un temblor las cabezas de las estatuas del Capitolio se dieron la vuelta. También menciona ruidos en las profundidades tras un temblor en Reate. 

También son frecuentes las noticias de nacimientos prodigiosos, hoy fácilmente explicables por la biología. En un fragmento de Dión Casio conservado por Juan Zonaras se nos dice que en una ocasión una vaca parió un caballo. Julio Obsecuente cuenta como “en Caere nacieron un cerdo con manos y pies de hombre y niños con cuatro pies y cuatro manos”. También menciona un cordero con cabeza de cerdo y un cerdo con cabeza humana. Valerio Máximo nos dice que en una ocasión nació un niño con cabeza de elefante. Este autor también cuenta como en el ejército de Jerjes una yegua parió una liebre. Tácito menciona partos humanos de seres biformes y el nacimiento de un cerdo con garras de gavilán. 

Por último hay que mencionar aquellos fenómenos más curiosos e inexplicables. Tito Livio menciona lluvias de piedras y otra de carne. Una lluvia de carne también es mencionada por Valerio Máximo. Tito Livio y Valerio Máximo cuentan que, siendo niño, mientras Servio Tulio dormía su cabeza se vio envuelta en llamas. Este prodigio se interpretó como que Servio Tulio algún día sería la luz que iluminaría a los romanos, y así fue, ya que Servio Tulio llegó a ser rey. Plutarco y otros autores mencionan escudos que chorreaban sangre. Dión Casio menciona un río en el Piceno que corría con el color de la sangre. Julio Obsecuente menciona como de la boca de un buey salió fuego, o, como en varios lugares, distintos bueyes hablaron. Este prodigio también lo encontramos en Valerio Máximo. Este mismo autor cuenta como al pretor Genucio Cipo le salieron cuernos. Uno de los fenómenos más peculiares es el que transmite Tito Livo, según el cual en Vélitras a una estatua de Hércules le nació un pelo. 

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jueves, 20 de mayo de 2021

UN BARCO UNIONISTA EN VENEZUELA.

 


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CORSARIOS CONFEDERADOS EN VENEZUELA (1861-1862)

A veces cuando pensamos en la Guerra Civil de Estados Unidos creemos que fue un conflicto que solo afectó a aquel país, pero de una u otra forma salpicó a otros territorios del continente. Este es el caso de los corsarios confederados que visitaron Venezuela. 

Al comenzar la guerra los confederados convirtieron un mercante en crucero de guerra, lo rebautizaron como CSS Sumter y lo pusieron bajo el mando de Raphael Semmes. Gracias a los escritos de este podremos reconstruir su viaje. A finales de junio de 1861, el Sumter, abandonó las aguas de Nueva Orleans rompiendo el bloqueo unionista y se dirigió a Cuba, donde comenzó sus actividades corsarias. En los alrededores de Cuba, entre la Isla de los Pinos, hoy de la Juventud, y Cienfuegos, capturó ocho mercantes, siete que envió a esta localidad y otro que incendió. Las autoridades españolas obligaron al Sumter a abandonar Cienfuegos y liberó a los mercantes por haber sido capturados en aguas cubanas. 

El Sumter siguió su viaje hacia el sur, pasó por las Caimán y Jamaica, llegando a mediados de julio a la Bahía de Santa Ana, en Curaçao, frente a las costas de Venezuela. Mientras, el Sumter era buscado sin saberlo por el USS Keystone State, aunque este perdió su pista. En Curaçao, Semmes recibió al secretario personal del expresidente venezolano Julián Castro, que se encontraba exiliado en aquella isla. Según Semmes, Castro quería que el Sumter le llevara a él y a un pequeño grupo armado hasta Venezuela para reconquistar el poder. Semmes se negó, en primer lugar porque él no se dirigía a Venezuela, y en segundo, porque no podía inmiscuirse en el conflicto venezolano. 

Tras abandonar Curaçao el día 24, el Sumter navegó a lo largo de la costa venezolana y el 25, cerca de La Guaira, capturó al navío Abby Bradford. Al no dejarle las autoridades de Puerto Cabello entrar en aquel puerto con su presa, Semmes envió el Abby Bradford a Nueva Orleans, aunque este sería recapturado en agosto por los unionistas. 

Poco después, el día 27, el Sumter capturó la bricbarca Joseph Maxwell. Las autoridades de Puerto Cabello le ordenaron que llevara su presa al puerto hasta que las autoridades venezolanas decidieran si la captura se había producido o no en aguas de Venezuela. Sin embargo, Semmes no obedeció, envió su presa a Cienfuegos y siguió su viaje. Más tarde el Joseph Maxwell sería liberado por las autoridades españolas de Cuba. 

El Sumter continuó su singladura por las costas venezolanas. El día 28 pasó por la Isla La Tortuga y se aproximó a Isla de Margarita. El día 29 pasó entre Margarita y las Islas de los Frailes. El día 30 atravesó las Bocas del Dragón por el paso de Huevos y entró en el Golfo de Paira, llegando a Port of Spain, en Trinidad. Un día después desembarcó a la tripulación de Joseph Maxwell y comenzó a abastecerse de carbón. El 5 de agosto el Sumter levó anclas, abandonó el Golfo de Paira por la Boca de Monos y puso rumbo hacia el sur, alcanzando el día 8 la latitud de la Guayana. Pero esta no será la última vez que veamos a Semmes en Venezuela. 

En 1862, tras dejar el Sumter en Europa, Semmes se puso al mando de otro barco corsario confederado, el CSS Alabama. El 18 de noviembre el Alabama se encontraba en Martinica, perseguido de cerca por el USS San Jacinto, sin embargo, la nave confederada consiguió burlar al barco unionista. El día 21 llegó a la isla venezolana de La Blanquilla, donde el navío confederado Agrippina le suministró carbón durante varios días. Ese mismo día se encontraron con el ballenero Clara L. Sparks, el cual fue retenido por Semmes durante los días que duró el suministro de carbón. El día 26 al marino George Forrest se le celebró una corte marcial por insubordinación y por incitar al resto de la tripulación a amotinarse, se le sentenció y se le abandonó en La Blanquilla. A continuación, abandonaron aquellas aguas y siguieron su viaje por el Caribe, acabando así la aventura confederada en Venezuela.

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miércoles, 12 de mayo de 2021

VILLA JOVIS (CAPRI).

 




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10 HECHOS QUE NO SABÍAS DE TIBERIO

De los hechos más o menos conocidos sobre este emperador, a continuación mencionaremos algunos que en ocasiones pasan desapercibidos. 

Cuenta Suetonio que en su juventud Tiberio sentía gran apego al vino, tanto que en lugar de Tiberio le llamaban, entre otros apodos, 'Biberio', algo así como borracho. 

Tácito y Suetonio nos cuentan que, Tiberio, para escapar de su mujer, Julia la Mayor, hija de Augusto, que le desdeñaba y le era infiel, se retiró a la isla de Rodas. Según otra versión que estos mismos autores nos dan, el autoexilio en Rodas se debió a los celos que Tiberio sentía hacia los herederos de Augusto. En esta isla permaneció Tiberio varios años, de forma voluntaria al principio, casi obligado al final. 

Tras la desaparición temprana de sus dos nietos y sucesores, Augusto nombró en el año 4 d. C. como nuevos sucesores a su otro nieto, Agripa Póstumo, y a su hijastro, Tiberio, a los cuales también adoptó. A su vez, Tiberio se vio obligado a adoptar a su sobrino Germánico. 

Tiberio, ya siendo emperador, prohibió los besos como forma de saludo, quizás debido a alguna epidemia, algo que parece confirmar Plinio el Viejo en su Historia Natural. Según este autor, por aquella época una enfermedad llegó a Italia y atacó incluso al mismo Tiberio. 

Tiberio “reprimió los cultos extranjeros, los ritos egipcios y los judíos. […] So pretexto del servicio militar, repartió a la juventud judía en provincias de clima muy riguroso, y a los demás individuos de este pueblo o seguidores de cultos similares los expulsó de Roma, bajo pena de esclavitud perpetua si no obedecían”. Cuenta Tácito que 4.000 libertos simpatizantes del judaísmo fueron llevados a Cerdeña para reprimir el bandolerismo. 

En el año 26 Tiberio decidió retirarse a la isla de Capri desde donde gobernó el Imperio hasta su muerte. El emperador se instaló en una gran residencia, 'Villa Jovis', donde se rodeó de sus familiares y colaboradores más cercanos. 

Nos hablan Tácito y Suetonio sobre las depravaciones y los vicios de Tiberio en Capri. El Emperador ideó unos aposentos adornados con estatuas y cuadros lascivos, sede de obscenidades secretas, donde grupos de muchachas y jóvenes llevaban a cabo todo tipo de actos impúdicos. 

Durante su reinado, en el año 27, tuvo lugar un hecho horrible en la ciudad de Fidenas, al norte de Roma. Murieron 20.000 personas al hundirse el anfiteatro en el que presenciaban un espectáculo de gladiadores. Tácito cuenta que el desastre se debió a la mala construcción de la estructura de madera y a la poca solidez de los cimientos. Según este autor, fueron 50.000 los mutilados y aplastados en aquel desastre. 

El sacerdote e historiador del siglo V, Orosio, nos cuenta una noticia inverosímil. Según él, Pilatos “dio cuentas al emperador Tiberio y al Senado de la pasión y resurrección de Cristo y de los subsiguientes milagros (…). Tiberio basándose en el gran apoyo popular que recibía Cristo, propuso al Senado que fuera considerado Dios”, aunque el Senado se negó. Y a pesar de que Cristo murió hacia el final del reinado de Tiberio, según cuenta Orosio, este intentó proteger a los cristianos. 

Tiberio murió en el año 37 y sobre ello tenemos tres versiones. La primera dice que mientras estaba enfermo fue envenenado por Calígula. La segunda dice que Calígula le negó el alimento. Y la tercera, que fue asfixiado. Así Tácito y Dión Casio nos cuentan que el Prefecto del Pretorio mandó ahogar a Tiberio echándole mucha ropa encima. 

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miércoles, 5 de mayo de 2021

REGULACIÓN TESEO, CENTRO DE OPERACIONES.

 







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PARAGUAY Y “TESEO”, LA OSCURA UNIDAD DE LA “OPERACIÓN CÓNDOR”

Es de sobra conocido que en los años 70 varios países sudamericanos gobernados por dictaduras de corte derechista establecieron una campaña de represión y de terrorismo de Estado, conocida como “Operación Cóndor”, contra elementos disidentes y subversivos de izquierda, siendo organizados, coordinados y respaldados en todo momento por los Estados Unidos. Pero es casi desconocida una unidad que tenía como objetivo actuar en Europa contra militantes izquierdistas del Cono Sur. Esta unidad se conoció como “Teseo”. 

“Teseo” fue descubierto en 2019 tras la desclasificación por parte de la CIA de documentos secretos. Según estos documentos, en septiembre de 1976 varios de los países miembros de la “Operación Cóndor” acordaron, a espaldas de Estados Unidos, crear una unidad de acción llamada “Teseo” con sede en Buenos Aires que actuara contra opositores de izquierdas del Cono Sur radicados en Francia. El objetivo prioritario eran los miembros de la Junta de Coordinación Revolucionaria, una organización que englobaba a varias movimientos revolucionarios sudamericanos. Formaron parte de la unidad “Teseo” los servicios de inteligencia de la dictaduras argentina, uruguaya y chilena. Por su parte, la Bolivia de Hugo Banzer no quiso participar, en primer lugar por falta de fondos, y en segundo lugar porque sus principales objetivos se localizaban en Perú, no en Francia. Además, el país andino temía la reacción internacional al desarrollo de asesinatos políticos en Europa. 

El caso de la dictadura paraguaya de Alfredo Stroessner es particular. Por un documento de la CIA fechado en octubre de 1977 sabemos que Paraguay comunicó a finales de 1976 en una reunión de los miembros de la “Operación Cóndor” que no formaría parte de “Teseo” ya que no quería asociarse con una unidad que empleara tácticas de guerra sucia y operara más allá de las fronteras internacionales. 

Asimismo, Stroessner no quería que se llevaran a cabo reuniones de “Teseo” en suelo paraguayo porque pensaba que esa unidad solo traería problemas para los países involucrados. Sin embargo, la dictadura paraguaya se mostraba dispuesta a colaborar con los demás países proporcionando información. Por este mismo documento sabemos que la Junta Militar argentina liderada por Videla presionó al gobierno de Paraguay desde principios de 1977 para que formara parte de la unidad “Teseo”. 

También aparece en el documento que Paraguay rehusó entrar en “Teseo” por la falta de experiencia y de recursos de sus servicios de inteligencia. Para solucionar esto, Argentina se habría ofrecido a capacitar al personal paraguayo y a financiar la cuota de aquel país en el operativo “Teseo”. Sin embargo, Paraguay rechazó varias veces entrar en “Teseo” por lo que Argentina acusó a esta nación de temer la reacción estadounidense sí se descubría su participación en esta unidad. 

En los escasos documentos que tenemos se recogen algunas noticias más sobre “Teseo”. La sede, como hemos dicho, estaría en Buenos Aires, concretamente en los cuarteles generales del Batallón de Inteligencia 601. Los países deberían contribuir con dinero y enviar a dos representantes a Argentina para entrenarse, tras lo cual serían destinados a Francia durante un mes para actuar. Además, en el acuerdo para la creación de “Teseo”, titulado “Regulación Teseo, Centro de Operaciones”, se daban detalles sobre el costo de las acciones y la financiación, entre otros elementos, de las armas, la munición, los explosivos, la ropa o los equipos de comunicación. 

En lo referente a la selección de objetivos se decía que “cada representante presentará el objetivo de su elección en la forma de una propuesta. La selección final de un objetivo se realizará mediante votación y sobre la base de una mayoría simple. En caso de que surgieran discrepancias, se realizará un acta de los procedimientos, firmada por los representantes respectivos y se enviará a los servicios correspondientes para su información”. 

Aunque interpretaciones recientes creen que “Teseo” nunca llegó a implementarse, sabemos que a principios de 1977 un comando fue enviado a Francia a buscar al famoso terrorista y guerrillero venezolano Ilich Ramírez, conocido como “Carlos el Chacal”. 

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miércoles, 28 de abril de 2021

HVITRAMANNALAND O IRLANDA LA GRANDE EN LA SAGA DE ERIK EL ROJO.

“Cuando partieron de Vinlandia toparon con viento sur y llegaron a Marklandia, donde encontraron a cinco skraelings, uno de ellos un adulto con barba, dos mujeres y dos chiquillos. Karlsefni capturó a los niños, mas los otros se escaparon y se hundieron en la tierra. Retuvieron a los niños, les enseñaron su lengua y les bautizaron. Dijeron que su madre se llamaba Vaetilldi y su padre Uvaegi. Allí no había casas: la gente se alojaba en cuevas o agujeros; había un país al otro lado. Dijeron que frente a su propia tierra existía un país donde los hombres iban vestidos con ropas blancas y gritaban fuertemente y llevaban palos e iban de un lado para otro con banderas. Llegaron a la conclusión de que se trataba de Hvitramannaland o Irlanda la Grande. Y Luego llegaron a Groenlandia y pasaron el invierno con Erik el Rojo”.

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FREYDIS, LA SANGUINARIA VIKINGA DE AMÉRICA.

Cuando pensamos en vikingos lo solemos hacer en fieros guerreros y caudillos que surcan los mares en busca de botín, pero no hay que olvidar el papel que desempeñaron las mujeres en el mundo vikingo. Este es el caso de Freydis Eiríksdóttir y sus dos viajes a América. 

Toda la información que tenemos sobre Freydis proviene de las Sagas de Vinlandia, nombre que se da al conjunto de dos sagas que hablan sobre los viajes de los noruegos a la Tierra del Vino, Vinlandia, quizás la moderna Terranova. Estas sagas son la Saga de Erik el Rojo y la Saga de los Groenlandeses. En ocasiones estos textos dan versiones diferentes de un mismo hecho, pero a grandes rasgos podemos reconstruir la historia de Freydis utilizando ambas. 

Erik el Rojo, el primer europeo en establecerse en Groenlandia, tenía tres hijos, Leif, Thorvald y Thorstein, y una hija natural, Freydis. Esta estaba casada con Thorvard y vivían en Gardar, en el sur de Groenlandia. Según deja de manifiesto la Saga de los Groenlandeses, era Freydis la que mandaba en el matrimonio y solo se había casado con Thorvard por su dinero. Más adelante, esta misma saga menciona el viaje, hacia el año 1010, de Thorfinn Karlsefni a Vinlandia, pero no menciona a Freydis en esta expedición, cosa que sí hace la Saga de Erik el Rojo. 

Karlsefni emprendió el quinto viaje conocido a Vinlandia, siguiendo los pasos de los hijos varones de Erik el Rojo que ya habían viajado a este lugar. Junto a Karlsefni iban otros expedicionarios, entre ellos Freydis y su marido. La expedición llegó a la Tierra de las Piedras Planas, Hellulandia, probablemente la Isla de Baffin, al norte de Canadá. De allí fueron a la Isla del Oso y a la Tierra de los Bosques, Marklandia, quizás la península de Labrador. Prosiguieron hasta los lugares que llamaron el Cabo de la Quilla, las Riberas Maravillosas y el Fiordo de la Corriente, donde se asentaron un tiempo. Meses después la expedición se dividió, algunos fueron al norte y el resto, entre ellos Freydis, fue al sur, hasta Hop, la Esclusa Terrestre, donde vieron por primera vez a los nativos del lugar, a los skraelings. 

Después del invierno regresaron los skraelings y comerciaron con ellos. Semanas más tarde los skrealings regresaron, pero esta vez con intenciones hostiles. Se entabló una lucha entre los noruegos y los nativos, pero Karlsefni y sus hombres, al verse superados, huyeron. Solo Freydis no lo hizo y reprochó a los que huían su actitud, pero como no le hicieron caso, “trató de alcanzarles, mas no corría con suficiente velocidad a causa de su embarazo. Les seguía hacia el bosque cuando los skraelings la atacaron. Encontró a” uno de sus compañeros muerto junto a su espada; “ella la recogió y se dispuso a defenderse. Los skraelings ya se acercaban a ella. Sacó sus pechos de debajo de su camisa y los golpeó con la espada de plano, ante lo cual los skraelings se asustaron, y echaron a correr hacia sus botes y se alejaron remando. Karlsefni y sus hombres se acercaron a ella, alabando su valor”. Según otros manuscritos, Freydis cortó uno de sus pechos, en un claro paralelismo con las amazonas de la mitología griega. 

Por temor a que los skrealings volvieran, la expedición decidió abandonar aquel lugar y se hicieron a la mar en busca de un nuevo asentamiento. Exploraron numerosos lugares, entre ellos la Tierra del Unípedo y Marklandia, donde oyeron hablar de Irlanda la Grande (también conocida como la Tierra de los Hombres Blancos), pero finalmente regresaron a Groenlandia. 

Poco después, tiene lugar el segundo viaje de Freydis a Vinlandia, aunque según algunos autores se trata de una historia ficticia añadida al relato de Karlsefni. Según narra la Saga de los Groenlandeses, el mismo verano en el que Karlsefni regresó de Vinlandia llegaron a Groenlandia desde Noruega los hermanos Helgi y Finnbogi. Freydis fue a reunirse con ellos y les propuso viajar a Vinlandia después del invierno y repartirse todas las ganancias de la expedición. A continuación, Freydis fue a ver a su hermano Leif y le pidió su casa de Vinlandia. El acuerdo alcanzado entre Freydis y los hermanos fue el de que cada uno llevaría una nave con 30 hombres y algunas mujeres. Pero pronto Freydis incumplió su parte al llevar más hombres. 

La expedición llegó a Leifsbudir, quizás el actual sitio arqueológico llamado L'Anse aux Meadows. Una vez en Vinlandia, Freydis no permitió a los hermanos habitar la casa de Leif, por lo que tuvieron que construir su propia casa. Durante el invierno la relación entre ambos grupos empeoró. Luego, una mañana temprano, Freydis fue a la otra casa y pidió hablar con Finnbogi. Ambos se alejaron de la casa y conversaron. Freydis quería intercambiar su nave con la de los hermanos. Y cuando las diferencias parecían resueltas, cada uno volvió a su casa. Entonces, Freydis le dijo a su marido que los hermanos la habían maltratado y le exigió que la vengara. 

Thorvard y sus hombres tomaron las armas y capturaron a los hombres de la otra casa. Freydis hizo que mataran a cada hombre, pero nadie quería matar a las mujeres. Entonces Freydis pidió un hacha y abatió a las mujeres que allí había. A continuación, amenazó a sus compañeros para que no dijeran nada a su vuelta a Groenlandia. Así llegó a su fin el sexto y último viaje a Vinlandia. Una vez de regreso en Groenlandia con la nave de los hermanos, Freydis hizo espléndidos regalos a los miembros de su tripulación para mantener ocultas sus fechorías. Sin embargo, lo ocurrido en Vinlandia llegó a oídos del hermano de Freydis, Leif. Este, mediante tortura, consiguió la confesión de varios hombres de Freydis. Leif, por ser su hermana no la castigó, pero si la maldijo.

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miércoles, 21 de abril de 2021

CANJE DE PRISIONEROS ALIADOS Y ALEMANES EN BARCELONA (18-5-1944).

 




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PERUANO-JAPONESES EN CAMPOS DE INTERNAMIENTO DE ESTADOS UNIDOS DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

Es conocido por todos que durante la Segunda Guerra Mundial tanto el Eje como los Aliados utilizaron campos de concentración y de internamiento para prisioneros civiles y de guerra, pero es poco sabido que las naciones latinoamericanas también usaron estos campos, A continuación, hablaremos de los peruano-japoneses, el colectivo más numeroso de Latinoamérica que fue internado. 

Desde finales del siglo XIX y durante las primeras décadas del XX miles de japoneses habían migrado a Perú. Esta inmigración se había convertido en impopular en gran parte por el éxito económico de los agricultores y empresarios japoneses. Ya en los años 30 entraron en vigor medidas anti-japonesas y en 1940 se produjeron disturbios anti-japoneses en Lima y el Callao. 

Desde que estalló la Segunda Guerra Mundial en Europa, Estados Unidos instó a los países latinoamericanos a investigar a los ciudadanos de Alemania, Italia y Japón que residieran en su territorio. Poco después, el mismo FBI también comenzó a investigar a nacionales del Eje y a simpatizantes pro-Eje de estos países. En 1941 aparecieron las primeras Listas Negras elaboradas por el Departamento de Estado con la ayuda de las diferentes Embajadas y Legaciones estadounidenses en América Latina. Ese mismo año el presidente Roosevelt propuso el establecimiento de un campo de internamiento en alguna isla deshabitada de las Galápagos, aunque finalmente la idea se desechó. 

Tras el ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, en enero de 1942 se celebró en Río de Janeiro una Conferencia en la que participaron varios ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas y el subsecretario de Estado estadounidense, Sumner Welles. Entre otras cosas, en esta Conferencia se pusieron los cimientos para el programa de deportación a Estados Unidos de aquellos ciudadanos alemanes, italianos y japoneses de las republicas latinoamericanas que se considerasen peligrosos. Esta medida también se extendió a ciudadanos naturalizados o nacidos en las repúblicas latinoamericanas que fueran originarios de algún país del Eje. Aunque como se vio con el tiempo, en las listas de “ciudadanos peligrosos” eran pocos los realmente peligrosos, y es que se utilizó el pretexto de la seguridad nacional para librarse de ciertos colectivos, como fue el caso de Perú y los peruano-japoneses. 

El 24 de enero Perú rompió relaciones con Japón, lo que fue seguido por el cierre de escuelas, organizaciones y periódicos japoneses, así como restricciones económicas y de movimientos. Después, en 1943, mediante la Ley 9810, Perú canceló la nacionalización de súbditos del Eje y expropió los negocios y otros bienes a estos ciudadanos. Paralelamente Estados Unidos comenzó a presionar a las repúblicas latinoamericanas para que internaran a alemanes, italianos y japoneses y a otros ciudadanos sospechosos de cometer actos pro-Eje. 

Poco después, el 19 de febrero, Roosevelt firmó la Orden Ejecutiva 9066 que autorizaba al Secretario de Guerra a crear ciertas zonas militares que serían usadas para el internamiento de alemanes, italianos y, sobre todo, japoneses residentes en Estados Unidos, a los que más tarde se sumarían los residentes en los países latinoamericanos, especialmente de Perú. También en este mes llegaron especialistas estadounidenses para ayudar al gobierno peruano a investigar a las comunidades japonesas y a seleccionar a los deportados, centrándose en los líderes de dichas comunidades. 

Fueron varios los motivos para estos internamientos. En primer lugar, existió un miedo real a que estos ciudadanos pudieran suponer un peligro durante la guerra. En segundo lugar, la impopularidad de estos colectivos, los prejuicios culturales, la rivalidad económica y el racismo, en especial contra los japoneses, influyeron en las naciones latinoamericanas para que accedieran a estos internamientos. Y en tercer lugar, Estados Unidos tenía interés en mantener internados a ciudadanos de los países del Eje en su suelo porque así contaba con rehenes a los que intercambiar por estadounidenses retenidos en estos países. 

En un principio el gobierno peruano consideró la creación de sus propios campos en los que internar a miles de japoneses. Líderes norteamericanos pensaron en usar a los internos para la construcción de carreteras y para trabajar en el campo. Finalmente la idea de los campos peruanos no fue llevada a a cabo por falta de financiación de aquel gobierno. 

Desde estas fechas el gobierno peruano comenzó ha detener diplomáticos japoneses y a internarlos en Chosica. Antes de que comenzaran las deportaciones cientos de japoneses acudieron a la Embajada de España, que actuaba en representación de Japón, para inscribirse con el fin de abandonar Perú. 

A principios de abril el barco Etolin comenzó a llevar a ciudadanos del Eje de Perú y de otras naciones latinoamericanas a Estados Unidos. Poco después, Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia deportaron en el barco Acadia a Estados Unidos a varios cientos de diplomáticos y ciudadanos de las naciones del Eje. Estos deportados, y otros después, fueron objeto de intercambio. Estados Unidos, con la mediación de España y Suiza, los entregaba, en este caso a Japón, a cambio de sus diplomáticos y ciudadanos capturados por las tropas niponas en Asia. Entre los intercambiados hubo muchos peruano-japoneses, que eran embarcados en navíos como el sueco Gripsholm y llevados a puertos de las colonias portuguesas de África e India, donde eran canjeados por ciudadanos estadounidenses. 

Las deportaciones se produjeron en varios grupos entre 1942 y 1944. Muchos, antes de llegar a Estados Unidos, pasaron por la Zona del Canal de Panamá, por aquel entonces un territorio estadounidense. Durante el trayecto se les requisaba el pasaporte y eran clasificados como “enemigos extranjeros”. La mayoría de japoneses deportados desde Latinoamérica provenían de Perú, alrededor de 1800. 

Junto a los ciudadanos considerados peligrosos llegaron a Estados Unidos, de forma voluntaria, sus familias, mujeres y niños, que también fueron internados. Los barcos llegaban a Nueva Orleans, donde según testimonios de los deportados, eran desnudados y rociados con DDT para su desinfección. Los hombres peruano-japoneses fueron internados en el Campo de Detención de Kenedy, Texas. Por su parte, las familias fueron internadas en Seagoville y Crystal City, también en Texas. Igualmente hubieron pequeños grupos peruano-japoneses en Santa Fe, Nuevo México, y Fort Missoula, Montana. Otro reducido grupo fue de forma voluntaria a Kooskia, Idaho, para construir carreteras. 

En septiembre de 1945, tras la rendición de Japón, Estados Unidos adoptó la resolución de deportar fuera del Hemisferio Occidental a los ciudadanos del Eje que permanecían en su territorio. Así, en diciembre cerca de 800 peruano-japoneses fueron llevados voluntariamente a Japón. En 1946 otros seguirían su camino. En enero de 1946, Estados Unidos preguntó a las repúblicas latinoamericanas si querían acoger a los ciudadanos que habían deportado, pero en el caso de Perú, este país se negó, solo permitiendo el regreso de cerca de un centenar de peruano-japoneses y sus familias. 

Aún así, todavía quedaban en Estados Unidos unos 300 peruano-japoneses y aunque ya no se les juzgaba como peligrosos, su estancia en este país se consideraba ilegal y por eso el riesgo de la deportación aún pesaba sobre ellos. Un proceso judicial paralizó las deportaciones a Japón y muchos peruano-japoneses obtuvieron la libertad, pudiendo trabajar, en su mayoría en Seabrook, Nueva Jersey. No sería hasta 1954 cuando muchos obtuvieron definitivamente el permiso para permanecer en Estados Unidos y, cuando Perú cambió su política, solo unos pocos regresaron al país Sudamericano. 

No fue hasta 1988 cuando los Estados Unidos reconocieron la injustica cometida con los ciudadanos de ascendencia japonesa internados en campos, incluidos los llegados de Perú. Hasta 2011, el gobierno de Perú no pidió perdón por la persecución a sus ciudadanos de origen japonés. 

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miércoles, 14 de abril de 2021

LICOFRÓN (ALEJANDRA, 31-38) Y LA TOMA DE TROYA POR HERACLES:

“¡Ay, infeliz nodriza, la incendiada ya en tiempos 

por los pinos preñados de tropas que mandó 

el león de las tres noches, al cual las aguzadas 

mandíbulas del can de Tritón devoraron! 

más vivía y trinchaba sus entrañas, cocido 

por el vapor de aquella caldera, hogar sin llama, 

y al suelo sus cabellos con el sudor caían; 

tal fue el infanticida, saqueador de mi tierra,..."


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EL MITO DE LA CONQUISTA DE TROYA POR HÉRCULES.

Si hablamos de mitología griega quizás dos de los mitos más populares son los de Hércules, o mejor dicho, Heracles, y el de la Guerra de Troya, pero son casi desconocidas dos partes de estos mitos y la relación entre ellos: el saqueo de Troya por parte de Heracles. 

Cuenta Homero en la Ilíada que Posidón y Apolo, a instancias de Zeus, alquilaron sus servicios a Laomedonte, rey de Troya, para un año por un salario convenido. Según algunas noticias tardías, Zeus les obligó a trabajar para Laomedonte por haberse rebelado. Posidón edificó una muralla alrededor de la ciudad, mientras que Apolo se ocupó de los rebaños. El poeta Píndaro dice que en estos trabajos, los dioses fueron ayudados por Éaco, rey de Egina. Según la versión de la Biblioteca Mitológica de pseudo-Apolodoro, Posidón y Apolo, para probar la soberbia de Laomedonte, adoptaron forma humana y le propusieron fortificar, a cambio de un salario, Pérgamo, la ciudadela de Troya. Pero cuando se cumplió el plazo, Laomedonte se negó a pagar lo convenido, y les amenazó con amarrarlos y llevarlos a lejanas islas para venderlos e, incluso, hacia ademán de cortarles las orejas. Por su parte, el escritor Higinio, en sus Fábulas, dice que Laomedonte había prometido inmolar todo el ganado que naciera en su reino durante un año, cosa que no cumplió. 

Entonces los dioses se fueron llenos de rencor. Pseudo-Apolodoro dice que, en venganza, Apolo envió una peste a Troya y Posidón un monstruo marino que aprovechando la pleamar arrebataba a los hombres de la planicie. Los oráculos vaticinaron que cesarían las desgracias si Laomedonte ofrecía a su hija Hesíone como alimento del monstruo, y él la ató a unas rocas del litoral. Esto recuerda al mito de Andromeda y Perseo. Según Higinio, el oráculo de Apolo dijo que si jóvenes doncellas troyanas eran atadas con cadenas ante el monstruo, se terminaría la peste. Una vez que habían sido devoradas muchas, el azar recayó en Hesíone. 

Según pseudo-Apolodoro, cuando Heracles regresaba del País de las Amazonas, de tomar el cinturón de Hipólita, arribó a Troya. Por su parte, Higino dice que Heracles y Telamón iban de camino a la Cólquide con los Argonautas en busca del Vellocino de Oro. Haracles vio a Hesíone y le prometió a Laomedonte salvarla a cambio de los caballos de Tros, su abuelo, unos caballos que podían correr sobre las aguas. Petición a la que Laomedonte accedió. 

Entonces Heracles mató al monstruo y liberó a Hesíone. La Ilíada dice que Heracles contó con la ayuda de Atenea, que construyó un muro para que el héroe se protegiera del monstruo. Por su parte, Licofrón, en su poema Alejandra, cuenta que Heracles se lanzó contra el monstruo y este lo devoró, pero el héroe mató al monstruo desde dentro con un arma, pero a causa del calor que sufrió allí perdió su cabello. Hay que apuntar que este pasaje de Heracles dentro del monstruo recuerda al de Jonás dentro de la ballena. Un relato más detallado sobre esto podemos encontrarlo en el poema épico de Valerio Flaco, las Argonáuticas. 

Aunque Heracles cumplió su parte del pacto, Laomedonte se negó a cumplir lo acordado. Heracles, antes de hacerse a la mar, amenazó con guerrear contra Troya. Higinio, por su parte, nos dice que Heracles y Telamón mataron al monstruo, devolvieron a Hesíone a su padre a cambio de que, cuando ellos volvieran de la expedición a la Cólquide, se la llevarían consigo a su patria junto con los caballos de Tros. Pero Laomedonte no cumplió lo pactado. 

A continuación tenemos tres versiones sobre el regreso de Heracles y la conquista de Troya. En la primera, pseudo-Apolodoro dice que Heracles, después de haber acabado sus trabajos, reunió un ejército de nobles y fue a Troya con dieciocho naves, o seis, según la Ilíada. Al llegar, encomendó a Oícles la custodia de las naves, y con el resto del ejército marchó contra la ciudad. Entonces Laomendonte llegó con una muchedumbre hasta las naves y mató a Oícles en combate, pero los compañeros de Heracles lo repelieron y lo sitiaron. 

Establecido el cerco alrededor de Troya, Telamón, abriendo brecha en la muralla, entró primero, y a continuación lo hizo Heracles. Después de tomar la ciudad y de haber matado a Laomedonte y a sus hijos, excepto a Podarces, Heracles entregó a Hesíone como premio a su amigo Telamón. A esta se le permitió llevarse a uno de los cautivos, y eligió a su hermano, Podarces, pero, para ello, Heracles le dijo que antes debía hacerlo esclavo y luego comprarlo. Así fue, y desde entonces Podarces fue llamado Príamo.

La segunda versión, la de Diodoro, dice que cuando los Argonautas se encontraban de regreso de su expedición arribaron a la Tróade. Heracles envió a su hermano Ificles y a Telamón para que reclamaran los caballos y a Hesíone a Laomedonte. Pero el rey de Troya encarceló a los enviados y maquinó acabar con los otros Argonautas en una emboscada. Príamo, hijo de Laomendonte, era de la opinión de respetar lo pactado, así que avisó a Telamón de los planes de su padre. Telamón y los suyos consiguieron escapar y reunirse con el resto de los Argonautas. Entonces, se presentaron para combatir contra los troyanos. Mientras, Laomedonte avanzó hacia las naves con la esperanza de destruirlas y acabar así con la guerra, aunque los griegos consiguieron alejarlas de la costa. Entonces Laomedonte regresó atrás y, en una batalla contra los griegos, Heracles acabó con el rey troyano, tomó la ciudad, degolló a muchos de sus habitantes y entregó el reino a Príamo por su justicia. 

La tercera versión, la de Dares Frigio, es la siguiente: Heracles, para tomar lo que Laomedonte la había negado, pidió ayuda a otros héroes para ir contra Troya. Una vez que los griegos desembarcaron, parte de ellos fueron a Troya. Mientras Laomedonte se lanzó contra las naves, pero, cuando escuchó que la ciudad estaba siendo atacada, retrocedió. En el camino, Laomedonte se encontró con Heracles y este le mató. A continuación, la ciudad fue tomada. Según Dares Frigio, Príamo no estaba en Troya en aquel momento. 

Para finalizar haremos unas breves reflexiones desde el punto de vista histórico. Si tenemos en cuenta que con el descubrimiento de las ruinas de Troya se probó el trasfondo histórico del relato de la Ilíada, es posible que el caso de la Primera Guerra de Troya, la protagonizada por Heracles, no sea muy diferente. A lo largo de su historia Troya sufrió varias destrucciones, algo que se refleja en sus niveles arqueológicos. El más conocido es el de la Guerra de Troya, fechado hacia el año 1180 a. C. El nivel correspondiente a la destrucción de Heracles sería una generación anterior, quizás a alguno de los subniveles de Troya VI. Pero, ¿quién sería el verdadero Heracles, autor de esta destrucción? Podríamos hacer muchas suposiciones, como que se trató de un rey o un caudillo micénico, el líder de una expedición pirática, un predecesor de los Pueblos del Mar, o el reyezuelo de un pueblo en migración. Sea cual sea la respuesta,  quizás nunca sepamos. 

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miércoles, 7 de abril de 2021

LA TERCERA CARTA DE JAMES MANLOVE.



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PARAGUAY Y EL PLAN SECRETO PARA GANAR LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA.

Se sabe mucho sobre la Guerra de la Triple Alianza, pero es casi desconocido que Paraguay pudo ganar la guerra gracias al plan ideado por el confederado James Manlove. Reconstruiremos esta historia gracias a las cartas que Manlove dirigió a Francisco Solano López, al libro “Siete años de aventuras en el Paraguay” escrito por el inglés George Masterman, que sirvió en el ejército paraguayo, y a los testimonios que Charles Washburn, embajador estadounidense en Paraguay, plasmó en su “The History of Paraguay”.

James Manlove, Mayor del ejército confederado, salió desde Nueva York en 1865 rumbo a Río de Janeiro, donde conoció a Washburn. Más tarde, ambos se reencontraron en Buenos Aires. Según Washburn, en un principio Manlove solo viajaba por diversión pero, luego, al saber que el embajador iría a Paraguay le pidió ir con él. Manlove, para intentar convencer a Washburn de que le llevara con él, le contó sus planes. Según Manlove, quería conseguir una patente de corso de Francisco Solano López, regresar a Estados Unidos y conseguir barcos, para lo cual ya había contactado con los propietarios de varias naves que habían hecho el corso en la reciente Guerra Civil. 

Con estos barcos pretendía atacar los transportes y los mercantes brasileños. Washburn, dado su cargo como embajador, se negó a saber más, ya que eso podría arrojar sospechas sobre su persona, y avisó a Manlove de que López no le escucharía. Entonces, Manlove, que no pudo embarcar con Washburn, decidió dirigirse solo a Corrientes. Allí, cuenta Washburn, se lo encontró posteriormente. Manlove frecuentaba a los altos mandos argentinos, incluidos el presidente argentino, Mitre. Manlove no se alistó en las fuerzas aliadas, pero según Washburn había pedido una compañía de francotiradores con los que atacar a los paraguayos. 

Poco después, cuenta Washburn que Manlove cruzó las líneas argentinas y se hizo capturar por los paraguayos, que lo llevaron con los ojos vendados al cuartel general de López. Allí registraron sus papeles, lo interrogaron sobre sus planes, sobre Washburn y sobre el ejército enemigo. Es en este momento, en agosto de 1866, cuando Manlove dirige unas cartas a López en las que describe sus planes. En ellas detalla lo que anteriormente le había contado a Washburn. Pretendía obtener patentes de corso para ir contra los brasileños. Además, pedía la ciudadanía paraguaya para él y para todos los que sirvieran en esa empresa. Según Manlove, ya que la mayoría de puertos brasileños estaban débilmente fortificados sería fácil tomarlos con la flota de corsarios. Manlove pretendía formar esta flota con los viejos buques de la Guerra Civil Americana que ahora estaban en venta. A cambio, Manlove no pedía dinero, solo una recompensa por cada buque de guerra enemigo destruido. Terminaba Manlove su primera carta solicitando una entrevista personal con López. 

En una segunda carta Manlove hablaba de la importancia de nombrar un Almirante para la escuadra del Atlántico. Esta escuadra estaría formada por seis buques. Además, afirmaba que tenía en las Indias Occidentales esperando un buque de diez y ocho cañones comandado por su hermano. Según Masternan, se trataban de dos barcos tipo monitor y Manlove pretendía regresar a Estados Unidos por Bolivia y Panamá para volver con ellos. 

A pesar de todo lo dicho y escrito por Manlove, los paraguayos no le creyeron, le consideraban un espía al servicio de Washburn. Según Masterman, López había oído que Manlove era un excelente tirador al servicio de los argentinos para matar oficiales paraguayos, por lo que iba a ejecutarlo. Esto no sucedió por la intervención de la esposa de López, Elisa Lynch, y del Dr. Stewart, aunque Vicente Barrios, el Coronel Wisner y el obispo Palacios le habían incitado a hacerlo. Manlove fue encarcelado en el Paso Pucú varias semanas. En una tercera carta, el confederado se lamentaba de que se le considerase un enemigo y por ello estar en prisión. 

Lo que Manlove no cuenta, es que tiempo antes este plan había sido presentado a Cándido Bareiro, Encargado de Negocios de Paraguay en París por entonces. Según cuenta el diplomático paraguayo Gregorio Benites, en mayo de 1866 varios marinos confederados fueron a la legación paraguaya en París con la siguiente proposición: organizar una flotilla de seis vapores fuertemente armados de la Guerra de Secesión para realizar actividades corsarias. El objetivo sería atacar y capturar buques y ciudades aliadas, y posteriormente cortar el paso en el Río de la Plata a las naves aliadas, encerrándolas así en el Rio Paraguay hasta hacer que se rindieran. Cándido Bareiro se mostró entusiasmado con la idea, pero nunca se decidió a aceptarla. Gregorio Benites recoge en su libro, “La Triple Alianza de 1865”, que numerosos periódicos sudamericanos se hicieron eco de este plan corsario. Benites acaba su relato sobre este plan con la seguridad de que si se hubiese realizado, el curso de la guerra hubiera sido favorable a Paraguay. 

Volviendo al relato sobre Manlove, sabemos que tiempo después de ser encarcelado, debido a su mala salud, fue liberado, se le permitió ir a Asunción y se le entregó una pequeña suma de dinero para sus gastos. Allí lo encontró Washburn en noviembre a su llegada a Asunción y le ayudo en todo lo que pudo mientras estuvieron juntos en la ciudad, llegando a conseguir que López le concediera una ayuda económica. 

En febrero de 1868, tras la evacuación de Asunción, Washburn, para proteger a Manlove, lo hizo empleado de la embajada, esperando así que obtuviera inmunidad diplomática. En marzo, según Washburn se produjo un incidente entre el pendenciero Manlove y la policía de Asunción, que solo se resolvió, por el momento, con su intervención, ya que refugió a Manlove en la legación estadounidense. 

Según Masterman, semanas después, Washburn se peleó con Manlove y lo expulsó de la legación, siendo arrestado poco después por la policía paraguaya, que no había olvidado el anterior incidente. Washburn, a pesar de la reciente enemistad con Manlove, volvió a interceder por él. Elevó quejas a las autoridades paraguayas, pues defendía que Manlove era inviolable por su empleo en la embajada. Esto generó un intercambio de notas y una pequeña crisis diplomática entre estadounidenses y paraguayos. Sin embargo, nada se pudo hacer por Manlove, que fue ejecutado el 22 de agosto de 1868 acusado de traición. Otras versiones dicen que la ejecución fue posterior o que Manlove consiguió salir de Paraguay y regresar a Estados Unidos. 

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miércoles, 31 de marzo de 2021

EL "PLANHER VUELH EN BLACATZ" DE SORDEL

 


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LUIS IX DE FRANCIA, ¿TAMBIÉN REY DE CASTILLA?

A principios del siglo XIII sucedió un hecho casi desconocido que a punto estuvo de cambiar la historia de la España y la Europa medieval: la entronización como rey de Castilla de un príncipe francés, Luis, futuro Luis IX de Francia. Pero antes de conocer esto hay que retrotraerse al año 1214 para comprender todo lo sucedido. 

En ese año murió el rey de Castilla, Alfonso VIII, y le sucedió su hijo, Enrique I, siendo aún un  niño. La regencia debía recaer en su madre, Leonor Plantagenet, pero está murió a los pocos días. Entonces la regencia fue a parar a la hermana mayor de Enrique, Berenguela, esposa que fue de Alfonso IX de León hasta 1203, cuando su matrimonio fue anulado por el papa Inocencio III. Al poco tiempo, debido a la oposición de la Casa de Lara, Berenguela tuvo que renunciar a la regencia, aún así, el enfrentamiento entre ambos bandos nobiliarios continuó. 

En 1217 el rey niño murió por accidente. Al no existir un sucesor varón, la legítima heredera fue Berenguela. Esta, aunque siguió siendo llamada reina y ejerció como tal en ciertas circunstancias, cedió sus derechos a su hijo Fernando, que pasó ser rey, primero, de Castilla y, desde 1230, también de León, con el nombre de Fernando III. Aún con este nuevo rey, los enfrentamientos entre el partido de Berenguela y el de los Lara continuó, a los que se sumó el rey de León, que atacó las fronteras de Castilla al principio del reinado de su hijo. 

En el contexto de estas luchas surgió la primera noticia sobre los supuestos derechos de un príncipe francés al trono de Castilla. En una versión de la Crónica de 1344 se dice que tras la muerte de Enrique, los Lara, enemigos de Berenguela, debieron dar los castillos a Blanca por ser la hermana mayor. Esta Blanca es Blanca de Castilla, hija de Alfonso VIII, y por tanto hermana de Enrique y de Berenguela, esposa y madre, respectivamente, de los futuros Luis VIII y Luis IX de Francia. Pero esta crónica contiene un error o una falsedad intencionada, ya que Blanca no era mayor que Berenguela, sino menor. Aún así, cierta historiografía francesa mantendría lo contrario y menciona que el rey de Francia, Felipe Augusto, rehusó este ofrecimiento para evitar una guerra. 

Poco después, en un momento indeterminado del breve reinado de Luis VIII, entre 1223 y 1226, varios miembros de la nobleza castellana rebelados contra Fernando, con Rodrigo Díaz de Cameros y Gonzalo Pérez de Lara a la cabeza, se dirigieron al monarca francés y se declararon sus vasallos. En una serie de nueve cartas, estos nobles decían que Alfonso VIII, en unas supuestas últimas voluntades, les había ordenado que devolvieran el reino de Castilla, como parte de su herencia, a un hijo del rey de Francia, si su propio heredero Enrique, el futuro Enrique I, moría sin descendencia. A continuación, estos nobles, pedían al rey de Francia que les enviara a su hijo lo antes posible, prometiendo recibirlo como señor y asegurarle el trono. Esta petición podría considerarse un intento desesperado de parte de la nobleza castellana en su pugna contra Berenguela y Fernando, al que consideraban un extranjero por haber nacido en León. 

Los supuestos derechos de un hijo de Luis VIII al trono de Castilla vendrían por su madre, Blanca, hija de Alfonso VIII. Aunque los derechos de Blanca eran inferiores a los de sus hermanas mayores, Berenguela y Urraca, reina consorte de Portugal, ya fallecida, y a los de los hijos de estas. Por otro lado, no conocemos la reacción de Luis VIII ni de Blanca, como regente de su hijo desde 1226, a este ofrecimiento, pero probablemente la reina de Francia sabía que sus derechos eran muy endebles. 

Una referencia a esta cuestión sucesoria la encontramos hacia 1237 cuando el trovador Sordel, en una de sus obras, hace mención a estos supuestos derechos y dice que Luis IX perdió Castilla por ineptitud. Más tarde, en el siglo XVII Antonio Lupian, en su Epitome de la vida y muerte de la reina Doña Berenguela, desmintió a varios cronistas que mantenían la primogenitura de Blanca. 

A esta improbable unión personal de las coronas de Francia y Castilla, el príncipe Luis, futuro Luis IX, podría haber sumado la de Inglaterra y haber formado un Imperio Capeto, mucho mayor que el recientemente desaparecido Imperio Angevino, ya que en 1216 los barones ingleses, en rebeldía contra el rey Juan Sin Tierra, habían ofrecido el trono de Inglaterra al padre de Luis, el cual llegó a ocupar Londres, en virtud de los derechos de su mujer Blanca, nieta de Enrique II de Inglaterra. Aunque como en el caso de Castilla, estos derechos eran frágiles, pues Blanca tenía parientes que le precedían en la línea sucesoria. 

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miércoles, 24 de marzo de 2021

LA EXPEDICIÓN DE COCHRANE A FILIPINAS SEGÚN BARTOLOMÉ MITRE ("HISTORIA DE SAN MARTÍN Y DE LA EMANCIPACIÓN SUDAMERICANA").

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EL IMPERIO MARÍTIMO CHILENO DE COCHRANE Y O'HIGGINS

De entre todas la historias y hazañas llevadas a cabo durante las guerras de independencia hispanoamericanas algunas son aún poco conocidas, este es el caso del intento chileno para conquistar el Océano Pacífico. 

Durante el tiempo en el que el marino escocés Thomas Cochrane estuvo al servicio de Chile, entre 1818 y 1822, planeó convertir a Chile en un Imperio Marítimo, lo que se conoce como una Talasocracia, que tuviese como modelo y aliado al Imperio Británico. Una vez que acabara la hegemonía española en las costas del Pacífico, la marina chilena impondría su poder en este océano para crear una vasta red comercial. 

El plan que Cochrane presentó a Bernardo O'Higgins, Libertador y Director Supremo de Chile fue el de, una vez tomadas Valdivia y Chiloé, establecer bases navales en El Callao y Guayaquil e ir mucho más allá, conquistar las Filipinas, posesión española en Asia. 

Cuenta el historiador Francisco Javier Mariátegui que supo de este plan, años después, de boca del General Francisco Antonio Pinto. Según este historiador, Cochrane propuso a O'Higgins que le entregara la escuadra chilena, que le prestase 200.000 pesos del Tesoro y le permitiese tomar tropas y oficialidad con las que emprender una campaña contra las Filipinas españolas, las que tomaría y en las que conseguiría una gran suma con la que sufragar la expedición. Añade Mariátegui, que el plan fue discutido en Santiago por la junta de Ministros, pero que finalmente fue rechazado. Aún así, como veremos a continuación, los pasos de Cochrane parece que fueron encaminados a realizar este plan. 

En 1819 Cochrane atacó El Callao dos veces, y pese a los graves daños infringidos a la escuadra española, no consiguió tomar la ciudad. Más adelante, se personó en Guayaquil, aunque tampoco la tomó. Meses más tarde, a principios de febrero de 1820, consiguió tomar Corral y Valdivia, en el sur de Chile. 

Poco después Cochrane intentó tomar Chiloé, aunque los realistas aguantaron la embestida patriota. Chiloé, último enclave español en Sudamérica, a pesar de los varios intentos chilenos por tomarlo no sería anexado por Chile hasta 1826. 

En octubre de 1820 Guayaquil se independizó, algo, que paradójicamente, fue un contratiempo para los planes de Cochrane y O'Higgins, ya que, aunque esta ciudad ya no estaba en poder español, tampoco estaba en el suyo. Pero pasado el tiempo O'Higgins no había olvidado Guayaquil. El 12 de noviembre de 1821, O'Higgins escribió a Cochrane revelándole sus planes sobre este puerto y le decía: “si Guayaquil estrecha sus relaciones con Chile, de modo que ningún Gobierno pueda disolverlas […] esta República puede dominar y marchar con rapidez a su grandeza”. Y termina O'Higgins con una mención a una campaña contra las Filipinas, de la que desea hablar privadamente con Cochrane. 

Poco después, el 15 de noviembre, O'Higgins escribía a Cochrane, ante el peligro de reconquista española de Guayaquil: “Si la pérdida es efectiva y si usted considerase que podía ser capturada, sería conveniente apoderarse de Puná o algún punto equivalente donde izar el pabellón chileno […] Estando Guayaquil en nuestro poder, las islas Galápagos […] serán nuestras”. 

Algo parecido a lo sucedido con Guayaquil pasó un año después, en septiembre de 1821, cuando El Callao se rindió a las fuerzas del Libertador José de San Martín, con lo que la ciudad peruana escapaba al control chileno, algo contrario a los planes de Cochrane y O'Higgins. Más tarde, El Callao volvió a pasar a manos españolas y no fue tomado definitivamente hasta 1826. 

Unos meses más tarde, en abril de 1822, según cuenta Cochrane en sus “Memorias”, llegó a El Callao y se entrevistó con el ministro Bernardo de Monteagudo. Este ofreció a Cochrane una considerable hacienda y la condecoración del Sol con tal de que aceptará mandar las marinas reunidas de Chile y Perú en una expedición para capturar las Filipinas, que debían encontrarse mal defendidas por los españoles, donde haría una gran fortuna. Pero el escocés se negó ya que se encontraba enemistado con San Martín, por aquel entonces Protector del Perú. 

Poco después, Cochrane regresó a Chile, país que también abandonó para ponerse al servicio de Brasil, poniendo punto y final a los planes imperialistas que intentó llevar a cabo junto a O'Higgins. 

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